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sábado, 20 de junio de 2009
La lluvia breve
La lluvia breve, con el ritmo tranquilo de un músico con temple, con sus armonías de viento y sus delicadas percusiones, arrulla pacientemente el cansancio de la noche. Se alzan las voces de los niños que aún juegan, sus risas, sus descubrimientos, deleitan a los mismos ángeles con su inocencia. La calidez familiar adorna la casa.
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La lluvia breve
jueves, 26 de junio de 2008
Paternidad
¿Qué don más grande en esta vida puede recibir un ser humano que ser padre o madre?
¿Qué gozo mayor que la alegría de los hijos?
¿Qué gozo mayor que la alegría de los hijos?
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lunes, 24 de marzo de 2008
Tío Beto
Hoy recuerdo a mi tío Beto, Alberto Fernández, que ha sido, sin duda, y por muchas razones, mi tío más querido e importante. Fue mi padrino de bautizo; su esposa, mi madrina; sus hijos, mis compañeros de juegos. En mi infancia, era prácticamente mi único tío, los demás me daban cierto miedo o recelo, los sentía ajenos y evitaba todo trato con ellos.
Es inevitable recordar el final de su vida, en que soportó valerosamente una cruel enfermedad que cargaba encima, acercándose más a Dios, y más que nunca en su vida. Su fe tan viva le permitíó enfrentar los días grises con calma y contento, que compartía con la familia, contagiando a sus más cercanos de esa mística alegría del alma, esa luz inocultable en los ojos de quien se ha reencontrado con Dios: hoy hasta recordamos esos tiempos como felices.
Su enfermedad fue un calvario que prefiero no describir. Pero por eso mismo también creemos que tuvo tiempo suficiente para saldar todo tipo de cuentas con el Creador.
Su velorio me impresionó mucho, no sólo por las emociones encontradas de todo luto, sobretodo cuando es tan cercano, sino por el cálido ambiente que reinaba en el lugar. No recuerdo estar presente en otro velorio con tanta gente. Así de querido era en la ciudad de Oaxaca. Dios lo guarde.
Es inevitable recordar el final de su vida, en que soportó valerosamente una cruel enfermedad que cargaba encima, acercándose más a Dios, y más que nunca en su vida. Su fe tan viva le permitíó enfrentar los días grises con calma y contento, que compartía con la familia, contagiando a sus más cercanos de esa mística alegría del alma, esa luz inocultable en los ojos de quien se ha reencontrado con Dios: hoy hasta recordamos esos tiempos como felices.
Su enfermedad fue un calvario que prefiero no describir. Pero por eso mismo también creemos que tuvo tiempo suficiente para saldar todo tipo de cuentas con el Creador.
Su velorio me impresionó mucho, no sólo por las emociones encontradas de todo luto, sobretodo cuando es tan cercano, sino por el cálido ambiente que reinaba en el lugar. No recuerdo estar presente en otro velorio con tanta gente. Así de querido era en la ciudad de Oaxaca. Dios lo guarde.
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lunes, 21 de enero de 2008
En familia
Los días después del parto. Mi hija descubriendo todo; yo, también: sobretodo al contemplar su propio descubrir. Comienzan a desfilar las visitas familiares. Convivencia con mis parientes de siempre. Cuánto se aprende si uno se interesa de veras. Aprendo de ellos. Me sirve para continuar conociéndome, para saber de la vida. Y pensar que por el ciego egoísmo tantas veces me he negado a convivir con mis familiares...

Fotografía: Generaciones.
(Mi sobrina Joana y la bisabuela Doña Mati)
Fotografía: Generaciones.
(Mi sobrina Joana y la bisabuela Doña Mati)
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