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sábado, 10 de octubre de 2009

Rapto contemplativo en tres actos

Entrar en un lugar conocido como se entra en un lugar desconocido, con ese raro sentimiento de extrañeza e incertidumbre: todo puede pasar.

Sentirse ignorante y totalmente rebasado ante un misterio -milagro incomprensible- que ha irrumpido con vehemencia entre los trastes y trebejos de la cotidianidad.


Incansable contemplar, incesante (ad)oración: vencido por la belleza increada.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Vida de la montaña...

Viajando por la Sierra Oaxaqueña. Detenerse en San José, admirar debajo de nosotros un vasto mar de nubes que ha inundado de blancura y asombro el increíble paisaje montañoso y descomunal. Convivir riendo como niños entorno a una fogata, gozando el pulso de la vida, pensando como quizá pensaría ya el primer ser humano. Bendiciendo la existencia de los otros, la coincidencia providencial que a los diez nos ha traido hasta aquí. Simplemente, contemplando: las soberbias pinceladas del fuego sobre el lienzo de la noche, la calidez armónica de la naturaleza en los diseños orgánicos e impecables de cada vida... Inevitable la oración, la sabia medicina natural nos ha recordado la gratitud.

viernes, 18 de julio de 2008

La pecera nueva

Por fin, ayer quedó armada mi pecera nueva. Quién iba decir que este hecho tan aparentemente trivial, me haya llenado tanto de esperanza, como con un ánimo renovado: me ha entusiasmado como un importante suceso.

De pronto, mientras miro detenidamente, veo tras el cristal una analogía de la vida toda, como si en esos cuantos litros de agua cupiera la vastedad de todo lo que vive. Y pienso en tantas cosas mientras contemplo el devenir impredecible y asombroso de la vida en el acuario comunitario, los caracoles, los peces, las plantas, y el arrullo del agua en movimiento, que facilita la concentración invitando al recogimiento meditativo.

Y uno hasta proyecta su conciencia en los peces, imaginando el mundo desde su perspectiva, tratando de espiar tras la barda que separa nuestras existencias, no necesariamente con éxito... Y con esta proyección, uno comienza ya a pasearse entre los troncos y piedras volcánicas, entre la cortina de burbujas o entre el falso coral que adorna la pecera.

viernes, 16 de mayo de 2008

Oceáno Pacífico

Rocas del mar

Otra vez mis pies en la arena y el mar frente a mí, con toda su imponente musicalidad, sin olvidar el ritmo perfecto de sus breves pero infinitos movimientos.

Impacto terapéutico de toda contemplación del mar. Como si su presencia cercana, o su belleza, moviera o invitara a la salud del alma.

El mar también es imagen de la inmensa y profundísima vastedad de la vida interior.

jueves, 3 de enero de 2008

Viajar, contemplar y ser humano

El viajar invita a la contemplación, por lo tanto, humaniza.

(Y este carácter humanizador es más importante que su carácter ilustrativo)

Por algo en la antigua Grecia, se podía decir que ser filósofo era también ser viajero.


Arco iris sobre la carretera