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sábado, 10 de enero de 2009

Wirikuta

Desértico

Llegamos al desierto de Wirikuta en el día de los Santos Reyes. Al ocultarse el sol, tuvimos que sufrir un frío mayor al que habíamos imaginado: pero el frío también era una buena noticia, por lo menos no tendríamos un encuentro con serpientes y cascabeles. En la mañana, a la hora del amanecer, salimos rumbo a la reflexión y purificación que hasta aquí nos había traído. Entre las espinas y la rudeza desértica, vamos tres amigos avanzando en el místico desierto de San Luis Potosí. La tierra seca no impide el crecimiento de una buena cantidad de 'gobernadoras', yucas y cactáceas de todo tipo, aprovecho para tomar fotografías con la 40D que sí resiste la inclemencia del polvo.

Después de un rato caminando, podemos descansar bajo la sombra de un árbol. Veníamos viajando juntos pero hasta ahí nos reencontramos como amigos. La gracia de Dios, como brisa inesperada, se derrama: las palabras no suenan igual, las miradas tienen un brillo inusual, hasta el cielo ha sido tocado por este movimiento del Señor que ha escondido dones de amor y verdad aun debajo de las gobernadoras que dominan el lugar.

domingo, 4 de enero de 2009

Cactáceos

Los cactáceos son seres de luz y sólo nacen donde el sol cae pleno. Son el agua acumulada por el largo esfuerzo de la vida que se abre paso en condiciones de adversa sequedad. Son la victoria, el recuerdo. Son imagen del espíritu encarnado que se purifica y prepara en el ocre desértico de la existencia.

Cactácea

Cactácea

Lophophora williamsii

miércoles, 16 de enero de 2008

El mundo es un terrible desierto

¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?

(Sor Juana Inés de la Cruz)


El mundo es un terrible desierto, a duras penas la vida espiritual puede abrirse paso -con dificultades y sinsabores- entre las ardientes arenas y el clima extremo de las pasiones. Hostil a la vida verdadera del espíritu, este mundo rivaliza y conspira contra la humanidad, contra lo auténticamente humano. No es fortuito, mira quién ha sido llamado tradicionalmente como su “príncipe”. Por lo mismo los verdaderos monjes y frailes se abstienen de la vida mundana, su renuncia es la reivindicación del espíritu, expresión de su sabiduría que trasciende toda la inmensa vanidad del mundo.

Arenas que silban, diminutas y finas, por el viento -parecen pronunciar letras arcanas de un idioma sacro-, abundantes arenas de ocre, a veces de sangre, forman curiosas siluetas, serpentinas: con todo y su belleza, ninguna otra cosa se ve en este árido e infértil paisaje, más que la arena y ese vaho que forma los espejismos. Nada más se ve y eso que alcanzo a ver un horizonte lejano…



Árabe