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viernes, 12 de febrero de 2010

Fumando espero

porque flotando el humo
tras los cristales
de alegres ventanales
mi vida no consumo

sintiendo ese calor
la llama ardiente...
por eso estando mi bien
es mi fumar un Edén

martes, 19 de enero de 2010

Violinista del alma

No concebía futuro sin violín. Inimaginable la existencia sin música de cuerda, impensable sin sonatas, sinfonías, conciertos: sabía que la música revela profundidades insólitas y hasta moradas paradisíacas del alma. En su vida cotidiana contaban tanto las notas como las paredes de los edificios: habitaba en la frontera entre dos mundos por el violín comunicados.

Henryk Szeryng, violinista polaco-mexicano, interpreta Rondo (Serenata No. 7 "Haffner", K. 250), de Mozart, obra conocida por su dificultad, que apela sólo al virtuoso.

martes, 19 de febrero de 2008

Dios nunca muere

Muere el sol en los montes
con la luz que agoniza,
pues la vida en su prisa
nos conduce a morir.

Pero no importa saber
que voy a tener el mismo final,
porque me queda el consuelo
que Dios nunca morirá.

Voy a dejar las cosas que amé,
la tierra ideal que me vio nacer,
pero sé que después habré de gozar
la dicha y la paz que en Dios hallaré.

Sé que la vida empieza
en donde se piensa
que la realidad termina.

Sé que Dios nunca muere
y que se conmueve
del que busca su beatitud.

Sé que una nueva luz
habrá de alcanzar
nuestra soledad.

Y que todo aquel
que llega a morir
empieza a vivir una eternidad.

Muere el sol en los montes
con la luz que agoniza
pues la vida en su prisa
nos conduce a morir.



El pez por la boca muere, como Nietzsche y su vocinglero afán de callar el eco sonoro de la Presencia de Dios. Sí, el Dios omnipotente nunca morirá, Dios siempre es Vida y Resurreción. Tal es la certeza de mi pueblo oaxaqueño que ha hecho del "Dios nunca muere" su himno perpetuo e inmortal.