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martes, 16 de septiembre de 2008
Mexicanos al grito de guerra
De la alegría al luto nacional, del festejo al velorio: al contrastar tan terriblemente con el ambiente de júbilo, la violencia ha mostrado en Morelia toda su indignante irracionalidad. "Es una declaración de guerra" escuche decir a un hombre de letras. Aprestad entonces el espíritu de paz contra la violencia enemiga.
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lunes, 15 de septiembre de 2008
¡Viva México!
En estos tiempos de fast food, moda y cosmopolitismo, para muchos ciudadanos del siglo veintiuno resulta irrisoria cualquier manifestación patriótica sincera. Lo in hoy en día: (mal)escribir nuevas versiones de Alta Traición. Sólo un verso así será digno del refinado gusto del ilustrado metrointelectual posmoderno, tan hambriento de spleen y acedía, tan ávido de sangre para su corazón de titanio o de asfalto (pero no de carne).
Por suerte, mi rudeza tercemundista, está muy lejos de tan alta erudición. Y como el viejo Logos de Heráclito, prefiero la vida y la razón que se halla en lo común. Así pues, como cualquier mexicano común, prefiero un franco, sonoro y popular "Viva México" en el Zócalo, a la más sofisticada exquisitez de Altas Traiciones recitadas pomposamente en Bellas Artes.
Sí, me confieso contagiado de patriotismo. Amo a México. Sí, lo diré cuántas veces sea necesario, amo profundamente a mi país, me emocionan como a un niño los colores de la bandera y la notas de nuestro bélico Himno. También me fascinan esos otros himnos que llenan de júbilo: Cielito Lindo, México en la piel, México lindo y querido, La Negra, Viva México y tantos más.
¿Abstracta la Patria, e inasible? No, la Patria la llevo en el pulso, así de cerca, así de íntima. La vislumbro hasta en los cotidianos y perfectos amaneceres que aquí se dibujan. Tan concreta, tan palpable como el mole, el aguacate, el mezcal o los chiles habaneros. Pletórica, la Patria, tan llena de vitalidad como el bello rostro de una doncella mexicana.
No me cabe duda: mi favorita es la comida mexicana (ejem, junto con la italiana). Me gustan las coloridas tradiciones con sus muy antiguas costumbres, la abundancia de vida y la versatilidad de la flora, las mágicas ciudades con calles por momentos surreales, las hermosas tonalidades de la piel en las mujeres, los paisajes infinitos de nuestra tierra, los modestos pueblos donde se viste sombrero y se viaja en carreta, la estética muy particular de nuestra gente, las bandas musicales, y me gusta hasta la manera en que se ven acá las estrellas y la luna.
¡Viva México!
Por suerte, mi rudeza tercemundista, está muy lejos de tan alta erudición. Y como el viejo Logos de Heráclito, prefiero la vida y la razón que se halla en lo común. Así pues, como cualquier mexicano común, prefiero un franco, sonoro y popular "Viva México" en el Zócalo, a la más sofisticada exquisitez de Altas Traiciones recitadas pomposamente en Bellas Artes.
Sí, me confieso contagiado de patriotismo. Amo a México. Sí, lo diré cuántas veces sea necesario, amo profundamente a mi país, me emocionan como a un niño los colores de la bandera y la notas de nuestro bélico Himno. También me fascinan esos otros himnos que llenan de júbilo: Cielito Lindo, México en la piel, México lindo y querido, La Negra, Viva México y tantos más.
¿Abstracta la Patria, e inasible? No, la Patria la llevo en el pulso, así de cerca, así de íntima. La vislumbro hasta en los cotidianos y perfectos amaneceres que aquí se dibujan. Tan concreta, tan palpable como el mole, el aguacate, el mezcal o los chiles habaneros. Pletórica, la Patria, tan llena de vitalidad como el bello rostro de una doncella mexicana.
No me cabe duda: mi favorita es la comida mexicana (ejem, junto con la italiana). Me gustan las coloridas tradiciones con sus muy antiguas costumbres, la abundancia de vida y la versatilidad de la flora, las mágicas ciudades con calles por momentos surreales, las hermosas tonalidades de la piel en las mujeres, los paisajes infinitos de nuestra tierra, los modestos pueblos donde se viste sombrero y se viaja en carreta, la estética muy particular de nuestra gente, las bandas musicales, y me gusta hasta la manera en que se ven acá las estrellas y la luna.
¡Viva México!
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