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domingo, 29 de junio de 2008

Cerros azules

Otra vez en la panamericana, entre el verdor y el brillo de los reflejos solares, vislumbro el magnífico camino de cerros que dibuja paisajes admirables.

Detrás los cerros se vuelven azules hasta confundirse con el firmamento.

Mi pensamiento también recorre millas, en la carretera mis razonamientos se ordenan...

sábado, 26 de abril de 2008

Lágrimas de oro

Mientras manejo por la acostumbrada carretera panamericana, por el otro carril una vieja camioneta de redilas cargada de paja. Mientras pasa frente a mí, la radio toca: "Tú no tienes la culpa mi amor/ que el mundo esté tan feo/ tú no tienes la culpa mi amor/ de tanto tiroteo".

Esas camionetas siempre me han parecido la versión actual del típico carro de paja que se pintaba para representar la vanidad del mundo, donde toda su gloria es nada, vil paja: vanitas vanitatum, et omnia vanitas...

Las curvas de siempre en esta carretera oaxaqueña, la canción continúa: "Va por la calle llorando/ lágrimas de oro". En mi mente la imagen de una pequeña niña con sus mejillas adornadas por delicadas y resplandecientes lágrimas de oro... La niña, imagen del alma, frente a un mundo enemigo de la verdad y la inocencia.

Inevitable pensar en esas palabras del Nazareno: "Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a Mí antes que a vosotros"

Esfera con esfera
(Escultura "Esfera con esfera" en el Vaticano, del artista A. Pomodoro)

domingo, 6 de enero de 2008

Tránsito vital

Perspectiva

Tránsito vital
(descripción con una lista de enunciados)


Es mi punto de partida esta vez Salina Cruz.
Tránsito. Transcurren momentos, movimientos: es la vida.
Oro: me ha conmovido el sólo hecho de partir, y los duelos cotidianos.

Pequeña, descuidada, incluso hermosa, la carretera
que entre místicos paisajes nos lleva hasta Oaxaca.
Desde Las Majadas, la panorámica de los cerros
ha acallado nuestras almas...

Los Cantiles, indescriptibles, imponentes,
con su regio color de amaneceres sobre la piedra.
En estas rutas tan mexicanas, aún los pueblos y
las personas llevan nombres de santos.

Cielos que nos asombran.
Nos maravillan las nubes con su vocación escultórica.
Llama perpetua este oaxaqueño y brillante sol,
el buen clima prevalece...
Magueyes que adornan estos humildes caminos de Dios.
Órganos que se levantan hacia los cielos como nuestros interiores...
Pero la inevitable espera del destino obliga a la reflexión.

Trascendencia

Paisaje de carretera

Como leer un gran libro,
como vivir una sesión terapéutica,
como un diálogo filosófico...
así ha sido el conducir
por este fragmento
de la carretera panamericana.

Cuántas cosas se acomodan y resuelven en esos ratos
en que uno se vuelca hacia el pensar vital.

Después de casi cuatro horas, llegamos:
ante nosotros, inigualable, la antequera,
la bella ciudad donde nací: Oaxaca de Juárez.