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jueves, 5 de junio de 2008

¿En perseguirme mundo, qué interesas?

Es una invasión no tan silenciosa, pero ha pasado inadvertida. Despierten, hermanos, un terrible enemigo está entre nosotros.

El mundo exterior ha entrado hasta la intimidad de nuestros hogares. En la cocina, en las recámaras, hasta en los baños. Acecha con sus peligros en los lugares donde nos sentíamos más seguros. Ahora están disponibles las cosas más peligrosas de las calles, y del globo terráqueo, aquí mismo, en casa, con su innovador servicio a domicilio, milagro de la telecomunicación.

Esta invasión del mundo, nada sería sin la ayuda de los aparatos electrónicos, sus médiums. Sin salir a ninguna parte, gracias a la TV, a la pantalla de una PC o de un teléfono celular con multimedia, toda la miseria de la mundanal grandeza al alcance de las manos de los pequeños, en la comodidad del hogar.

sábado, 26 de abril de 2008

Lágrimas de oro

Mientras manejo por la acostumbrada carretera panamericana, por el otro carril una vieja camioneta de redilas cargada de paja. Mientras pasa frente a mí, la radio toca: "Tú no tienes la culpa mi amor/ que el mundo esté tan feo/ tú no tienes la culpa mi amor/ de tanto tiroteo".

Esas camionetas siempre me han parecido la versión actual del típico carro de paja que se pintaba para representar la vanidad del mundo, donde toda su gloria es nada, vil paja: vanitas vanitatum, et omnia vanitas...

Las curvas de siempre en esta carretera oaxaqueña, la canción continúa: "Va por la calle llorando/ lágrimas de oro". En mi mente la imagen de una pequeña niña con sus mejillas adornadas por delicadas y resplandecientes lágrimas de oro... La niña, imagen del alma, frente a un mundo enemigo de la verdad y la inocencia.

Inevitable pensar en esas palabras del Nazareno: "Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a Mí antes que a vosotros"

Esfera con esfera
(Escultura "Esfera con esfera" en el Vaticano, del artista A. Pomodoro)