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domingo, 29 de junio de 2008

Cerros azules

Otra vez en la panamericana, entre el verdor y el brillo de los reflejos solares, vislumbro el magnífico camino de cerros que dibuja paisajes admirables.

Detrás los cerros se vuelven azules hasta confundirse con el firmamento.

Mi pensamiento también recorre millas, en la carretera mis razonamientos se ordenan...

lunes, 25 de febrero de 2008

Una experiencia que invita a la conversión

En un día de accidentes, una carretera, dos autos que juegan con su vida por velocidad, varios litros de diesel sobre el asfalto en una curva difícil, totalmente inesperada: el suelo parece moverse, las llantas ya no obedecen, todo es tan rápido que hay poco tiempo para reaccionar, aun con buenos reflejos, aun con larga experiencia en el volante. Con su rosario la Virgen compasiva interviene: no hay heridos, tan sólo autos que han salido de la línea. Lo que queda es una fe más firme: ama más quien más siente el perdón. Una experiencia que invita a la conversión.

domingo, 6 de enero de 2008

Tránsito vital

Perspectiva

Tránsito vital
(descripción con una lista de enunciados)


Es mi punto de partida esta vez Salina Cruz.
Tránsito. Transcurren momentos, movimientos: es la vida.
Oro: me ha conmovido el sólo hecho de partir, y los duelos cotidianos.

Pequeña, descuidada, incluso hermosa, la carretera
que entre místicos paisajes nos lleva hasta Oaxaca.
Desde Las Majadas, la panorámica de los cerros
ha acallado nuestras almas...

Los Cantiles, indescriptibles, imponentes,
con su regio color de amaneceres sobre la piedra.
En estas rutas tan mexicanas, aún los pueblos y
las personas llevan nombres de santos.

Cielos que nos asombran.
Nos maravillan las nubes con su vocación escultórica.
Llama perpetua este oaxaqueño y brillante sol,
el buen clima prevalece...
Magueyes que adornan estos humildes caminos de Dios.
Órganos que se levantan hacia los cielos como nuestros interiores...
Pero la inevitable espera del destino obliga a la reflexión.

Trascendencia

Paisaje de carretera

Como leer un gran libro,
como vivir una sesión terapéutica,
como un diálogo filosófico...
así ha sido el conducir
por este fragmento
de la carretera panamericana.

Cuántas cosas se acomodan y resuelven en esos ratos
en que uno se vuelca hacia el pensar vital.

Después de casi cuatro horas, llegamos:
ante nosotros, inigualable, la antequera,
la bella ciudad donde nací: Oaxaca de Juárez.