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martes, 11 de noviembre de 2008

Isla de Inercia

Ya ni podía recordar que cuando llegó a esta isla, fue por la búsqueda desesperada que motivaba su odisea: volver a su hogar bienamado. Pero desde que sucumbió ante los hechizos de Inercia -bruja siempre muelle y comodina, comenzó a palidecer el motivo de su lucha cotidiana...

Cuando no era una enfermedad, eran las ocupaciones urgentes e inmediatas, o el mal tiempo, o las probabilidades, pero le pareció por años que nunca era un buen momento para reanudar su viaje.

Fue entonces cuando comenzó a recurrir a supersticiones, que le permitían la 'prudencia' de no partir, 'es martes', 'ayer vi no sé qué ave', 'las estrellas no están en su mejor disposición', 'no puede ser una coincidencia'.

Cuando ya no le servían más las cábalas, optó por motivos científicos: 'con lo cual queda demostrado que la no navegación es menos riesgosa', 'los datos analizados arrojan la conclusión de que no es conveniente embarcarse', e incluso llegó a esgrimir el argumento de que 'ni siquiera está comprobada la existencia de mi hogar'.

Un buen día, jugando embebido como un niño con un animalejo, que casi mata por el juego mismo, se vió confrontado por la necesidad de esforzarse para poder salvarlo. Así que tomó valor para hacer algo al respecto y ayudó a su infeliz mascota.

Sintió la mirada, o la presencia de alguien, y volteó: era la hechicera que se veía debilitada. Entendió entonces que habría manera de vencer a esa mujer inmunda que lo tenía prisionero, pero que no sería fácil.

¿La clave estaba en el esfuerzo, en el juego infantil, o en el amor? se preguntó. Comenzó a reflexionar y vio frente a él como hasta los cielos se despejaban dejando paso al majestuoso astro que brillaba como sólo en el trópico. Ese sol regio le recordó los colores y la dicha de su hogar, al mismo tiempo que iluminó la mansión de la bruja dejando ver toda la fealdad e inmundicia de esa isla.

No tuvo que pasar más tiempo: volvió a navegar.

domingo, 26 de octubre de 2008

Fortaleza de Ulises

La esperanza de volver a Ítaca, de sentir esa brisa en la cara, esas manos de mi amada fiel sobre las mías, y poder mirar los rostros más familiares, y ese firmamento de estrellas siempre vivas y refulgentes. Esta fe nunca me ha abandonado. Por eso insisto, después de tantos años, por eso aún guardo vigor para la lucha diaria, aunque toda mi tripulación caiga en la tentación de la desesperanza. El canto de la gran lechuza no se ha cansado de susurrarme la certeza de mi ilusión: volveré, llegaré a la patria de mis anhelos, y no por mis propios méritos sino por divino decreto del Dueño de todos los destinos.

sábado, 26 de enero de 2008

Antes de partir

A pocas horas de partir hacia una nueva travesía. Por mucho que nos resistamos al cambio, al esfuerzo o al sufrimiento, la vida continúa. Tantas horas navegaremos que nuestro trabajo parecerá rutinario, como si no tuviéramos que sortear todo tipo de obstáculos y monstruos marinos en nuestra cotidianeidad. Antes de partir, un cierto nerviosismo: el entusiasmo, la angustia, las emociones encontradas por el duelo propio de toda renovacíón. Cuando es inminente la partida no queda más que tener valor. Mientras, seguimos viviendo de la esperanza.


miércoles, 16 de enero de 2008

Éxodo por un desierto en llamas

Éxodo por un desierto en llamas.
Naufragio en una isla de lágrimas.
Nómadas por valles de pavor y miseria.

Cárcel de marítima amargura.
Exilio, misterio de encarnación.
Odisea ancestral de la vida humana.

Heridos inevitablemente por la misericordia.
Clavados por necesidad a la esperanza.
Unidos a Ti, aun en la distancia, por la fe.



Árabe

jueves, 10 de enero de 2008

Filosofía por necesidad.

(orig.: 'Aporía existencial')

Por qué a veces se derrumba el orden de las cosas, por qué de pronto en la odisea de nuestra existencia la nave se arremolina hasta encallar en un impasse durante días y días. La vida misma se viste de aporía, se presenta como un insoportable koan que otra vez no hemos resuelto... Y mientras no sé qué rara esfinge nos amenaza de muerte, seguimos con esta necesidad de encontrarle sentido aun al sinsentido, que nos interpela de nuevo con interrogaciones, nos cuestionamos hasta la obsesión, hasta hacernos filósofos a fuerza de problemas: después de la angustia, ya no es posible rechazar tan vital investigación...


Museo de Louvre - Escultura