lunes, 21 de junio de 2010

No es más que otra noche en Garibaldi

¡No es más que otra noche aquí en Garibaldi! gritó presuntuoso, como quien habita en el paraíso, aquel mariachi regordete con aliento alcohólico, ante el turista de provincia que lo miraba tan callado como atónito. Las luces de la ciudad aún embriagaban al provinciano con ese élixir de cosmopolitismo y novedad; sin duda, para él no era otra noche más, era su noche en Garibaldi, por eso cantaba jubiloso, con la voz cada vez más alta, como proporcionalmente al nivel de alcohol en la sangre, por eso también imitaba el amaneramiento y la voz del cantante español que sonaba entre distorsiones desde un puesto de discos 'clonados':

"qué pasará, qué misterios habrá, puede ser mi gran noche..."

La música de los diferentes grupos o solistas sigue inundando la plaza, desde su territorio ganado se oponen, discuten y a veces hasta se reconcilian y armonizan en la magia de la noche. Emergen las notas, las voces y los delirios de una plaza que poco a poco se transforma según avanzan las horas y se derrochan más y más canciones de mariachis, corridos, boleros, rancheras o de banda: él sigue, eufórico, gritando y cantando hasta sus sentimientos más reprimidos, mientras los músicos tocan las mejores de José Alfredo, Pedro Infante, Jorge Negrete, Vicente Fernández, Martín Urieta, Juan Gabriel, Miguel Aceves Mejía, y tantos inmortales del pueblo mexicano. "¡Cielo Rojo, Cielo Rojo!" pidió con ansia, pero nada se comparó al verdadero éxtasis que alcanzó al cantar "El Rey", él solo, frente a una audiencia frenética de estudiantes festejando con secretarias indiscretas, briagos de cantina, turistas japoneses y un gringo viejo.

En poco tiempo se formó un pequeño grupo de entusiastas que durante horas no pararon de corear una a una sus canciones favoritas: "Ella", "Paloma negra", "El hijo del pueblo", "Amor eterno", "Volver, volver", "Mujeres Divinas", "La Mano de Dios", "Camino de Guanajuato", "El hijo desobediente", "Malagueña", "Perfume de Gardenias", y un largo etcétera...

No supo, de pronto, cómo llegó hasta este sitio... quedó pasmado por haber reconocido y encontrado la estatua de su ídolo José Alfredo. Se sintió como elegido por algún antiguo designio, emparentado cósmicamente con el gran compositor de Hidalgo. Después de fantasear despierto, tan briago como solo, dijo en voz alta, alzando la vista hacia la estatua: "aún es poco decir que me siento como Rodrigo de Triana gritando:¡Tierra a la vista...! o como el primer azteca en ver el águila sobre un nopal devorando una serpiente..."

Los niños pobres que venden chicles o que piden dinero, interrumpen su agasajo mental con su insistencia, al mismo tiempo, llega otro cantante borracho con su guitarra, ofreciendo "las joyas de Lara o Manzanero": nuestro turista todo acepta, gasta todo su dinero sin prudencia. Así que empezó por pedir "Sabes una cosa", cuyos acordes lo hicieron llorar. Y siguió llorando con "Amor de mis amores", "Veracruz" y "Quinto Patio". En tales momentos, verdaderamente creyó que esos caballitos que prometían ser de Tequila Cuervo le habían revelado algún secreto, alguna nueva ventana de felicidad... Entusiasmado y embebido por el espectáculo presente, por este festivo y jocoso teatro llamado Plaza Garibaldi, "digno de Balzac", "en los lindes entre el edén inocente y el más escalofriante infierno" según las palabras dichas con cierto desdén por el borracho de lentes "de fondo de botella" que escucha el mariachi a sus expensas, pues no trae ni un centavo, sólo abunda en palabrería de intelectual de cantina y una amplia colección de refranes populares...

Un ladronzuelo menor de edad, angustiado, insistentemente le ofreció mezcal adulterado. El provinciano prefierió experimentar "como en la prepa" con el cigarrillo mal líado que traía el jovencito entre sus dedos: "aquí no hay no hay pex, llégale a la bacha, la tira está del otro lado..." No pudo nunca comunicarse con él, no le entendía ni jota, pero ahí estaban los dos, tan lejanos fumando juntos "un humo de paz". Pero él no esperaba "un efecto tan total", según dijo con voz casi inaudible.

Unos payasos cruzan por la acera donde aguarda un cilindrero perfectamente ataviado, a la altura de un antro lleno de luces que inunda la calle de una música pésima a un volumen difícil de tragar, con su alfombra roja y prostitutas de minifalda a la puerta -que por oficio portan excesos de maquillaje e impudicia- y a tan sólo cuatro metros esperan parados, en la misma banqueta, un hombre enano acompañado de una mujer deforme. Un vendedor de animales prohibidos asoma algunos de sus ejemplares buscando un cliente incauto, increíble, trae hasta fieras africanas: por un momento es invadido por un frío cruel, no lo dice ni lo piensa tal cual, pero en sus vísceras alteradas por tanto tequila se pregunta: ¿en qué circo me perdí? ¿o es que la existencia misma se ha vuelto un circo cualquiera?

Plaza Garibaldi en flickr

domingo, 20 de junio de 2010

Trascendencia de las letras

Recién han muerto Saramago y Monsiváis y algo no me cuadra, no entiendo, la muerte de los escritores desafía nuestra razón, cómo que murieron, si ahí siguen, en sus libros, tan presentes.

Algo no se comprende en la vida cultural de nuestro país sin esa cuasiomnipresencia de Monsiváis -y digo esto aunque no haya sido yo su ferviente lector ni él santo de mi devoción.

Lo que desafía la razón es la trascendencia de los libros, testimonios de una inteligencia que en ellos se hace presente. Este misterio y don de las letras ha permitido a lo largo de siglos el crecimiento moral e intelectual de las almas. Recordemos que el vocablo clásico paideia, no sólo significa educación, cultura, tradición, civilización, también significa: literatura.

La muerte de cualquier persona desafía lo mismo nuestra razón, aunque no hayan escrito ningún libro. La trascendencia es de las personas; las letras, los libros, participan de ella por ser obras espirituales de personas. Las letras y los libros materializan, hacen patente esta grandeza perenne de las almas que no necesariamente deja rastros visibles en el tráfago del devenir mundano.

domingo, 23 de mayo de 2010

El espíritu no muere

El espíritu no muere por la negación posmoderna, tan solo sufre su olvido en las almas atormentadas de estos días desmoralizados, no vuela libre su felicidad ni crece en la piedad que lo perfecciona.

sábado, 22 de mayo de 2010

Las santas amas de casa

Hoy 22 de mayo, la Iglesia conmemora a dos mujeres casadas y con hijos, mujeres ejemplares que en su momento se entregaron a su familia y a Dios: Rita de Casia y Joaquina Vedruna. Mujeres íntegras y valientes que nos enseñan a valorar la riqueza del matrimonio y de la vida laica, que también son terreno fértil para la santidad.

Las santas amas de casa, columnas vitales de la civilización, vigilantes del mayor tesoro -los niños-, sacerdotisas del bien común, educadoras y misioneras que hacen posible el mundo futuro.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Tertulia literaria

Por mi raza hablará el espíritu...
Qué placer, qué gusto compartir una plática académica con estimados amigos y colegas profesores. La llamaron "tertulia literaria" pero fue más un viaje en el tiempo, un symposio a cuatro voces para recordar -y por tanto, para hacer presente- a un destacado y controversial escritor oaxaqueño: José Vasconcelos. De su vida y obra, discurrimos sobre distintos aspectos: literario, filosófico, teológico, pedagógico... Y en el hilar, en la tela inmaterial de los pensamientos encontrados, se fue proyectando paso a paso una imagen -vívida, reflexionada- del "Maestro de América": con sombras, luces, matices, y hasta francas contradicciones.

Siempre resulta agradable contemplar los diferentes tiempos e intensidades del discurso, más aún si se trata de un discurso compartido -dialogal (mejor que dialéctico). Fue subiendo de tono, explotó en su cúspide, hasta que, en un movimiento feliz, se cerró.

domingo, 16 de mayo de 2010

¿Cuándo?

La tortura de la incertidumbre, la confusión miope, la angustia que carcome los nervios: ¿es que hemos extraviado el camino? ¿hemos dejado de contemplar lo importante?

¿Cuando llegará a nosotros la certeza plena de tu rostro y la paz de tu mirada?

miércoles, 12 de mayo de 2010

Un día un niño

"Un día un niño...", con estas palabras dicen mis familiares que solía comenzar los relatos que yo inventaba cuando era pequeño. Más de una vez los escuché decir que en realidad yo era el protagonista de estas historias. Por vagos recuerdos, no estoy seguro que tuvieran razón, al menos, no en todos los casos.

En fin, han pasado algunas décadas, y aún gusto de contar cuentos...

lunes, 10 de mayo de 2010

Humildad y caridad

La humildad era la salida, y caridad era lo único que desataba el nudo gordiano de una existencia incierta e inasible.

jueves, 6 de mayo de 2010

Liliput

Contemplar, recorrer, micra a micra, la belleza del mundo milimétrico, que en todo momento ofrece su enormidad cósmica para cualquiera que sea lo suficientemente minucioso.

Descubrir territorios insólitos, ocultos tras el velo de su pequeñez. Explorar y admirarse de la belleza del microcosmos presente.

viernes, 30 de abril de 2010

Este hueco

Este hueco, esta angustia que hiere como sed desértica, esta trémula inquietud, qué es, sino el dolor del pecado. Esta ausencia que tortura y confunde, hasta quema.
Vencido, en pedazos, fuera de quicio. Vergüenza penitente. La herida del aguijón parece tardar una vida en curarse.

martes, 27 de abril de 2010

Carta de un alma enamorada (fragmento)

"Cuando llegué a San Pedro presentía pero no sabía realmente qué pasaría. Ignoraba que me llevarías de la mano por esos altos cerros tan amables, no era digna de tu compañía, pero te compadeciste de mi fea y vieja miseria, aún no sé por qué."

"Me consolaste primero con palabras sabias y ordenaste toda mi alma con la ternura de tu mirada."

"Y entonces me hablaste de tu amor mientras yo sólo lloraba de felicidad..."

sábado, 10 de abril de 2010

Vivir resucitado

tratando de ser cristiano en un mundo de odio
tratando de vivir la caridad en tiempos de violencia
queriendo ser a contracorriente
queriendo vivir resucitado

miércoles, 7 de abril de 2010

No te vayas

No te vayas, amor,
cóbijame con tu cariño,
guardáme en tu sangre,
vive siempre conmigo,
vive siempre en mí.

martes, 6 de abril de 2010

¿Cómo?

¿cómo enseñarle al egoísta que adorarte a Ti, Señor bendito, es el verdadero bien?
¿cómo mostrarle al avaro que entregarse a Ti, Amor de amores, es el mayor tesoro?
¿cómo decirle al soberbio que obedecerte a Ti, Maestro y sumo Doctor, es toda nuestra libertad?
¿cómo explicar al iracundo que recibirte a Ti, Dios de la vida, es la única paz del alma?

lunes, 5 de abril de 2010

¿Qué, por qué?

¿qué es este corazón, qué es este pedazo de piedra, presto a la traición y a la vileza, por un deleznable placer de minutos?

¿pues de qué barro me has hecho hombre?

¿por qué osas amarme Tú, Señor bendito, altísima majestad de los cielos y la tierra, a mí que soy lodo mísero y liviano, mudable y grosero?

¿por qué me llenas de piedad y alegría, por qué con tu caridad me rescatas de la triste condición de esclavitud, cómo pagarte, cómo darte al menos una millónesima parte de lo que de Ti he recibido?

¿qué puedo hacer para agradecerte, si ni a mí mismo realmente me tengo como para regalarme a Ti, qué más puedo ofrecerte si he sido tuyo ya desde siempre?

viernes, 26 de marzo de 2010

Nayla

Me dicen que no eres tú verdaderamente
Me dicen que me has mentido siempre
quieren que crea que no eres tú mi amor
nada sé, nada sabré, no especulo con lo nuestro
te amo, simplemente te amo
alma casta o pecadora
y para mí, eres
tú también el amor de Dios

domingo, 21 de marzo de 2010

Don de Dios

Si pudiera escribir y transmitir en un libro o un gran poema, el amor que tengo por Fátima, Pilar y Regina, mis hijas: pero tanto amor rebasa por mucho mi entendimiento, don sin duda de Dios, profundo e inefable. Cómo no ser siervo -y hasta esclavo- de tan magnánimo Señor, que a mí también me ha hecho padre.

Días felices de trabajo arduo

semana de gracia y conversión
días felices de trabajo arduo y paz
confrontación dolorosa y honda
recapitulación vital y obligada
bella imagen de un destino esculpido
ha sido vivificado el bronce nuevo

miércoles, 17 de marzo de 2010

Lecciones de vida

Lecciones de vida, academia de la naturaleza y su devenir.
Escuela del tiempo.
Como siempre, sólo queda agradecer:
Gracias a Dios por el sentido.

lunes, 8 de marzo de 2010

Cura de la locura

A J de D.
En un verso lúdico fue diagnosticada por Cervantes con tino, aquella "locura de amor" que "sólo el amor cura". Y es que el 'lugar' y la sustancia de la única panacea es sólo la caritas.

Resulta este verso esclarecedor para entender los trastornos mentales y sus constantes: la angustia, la soledad misma de la posición egoísta, la repetición neurótica, sus ritos y mitos... heridas psicológicas y traumas de amor en diferentes estadios del desarrollo del alma. Algo falta, o sobra la falta misma: la no-plenitud del desamor vivido, consecuencia del peccatum: ausencia y vacío, soledad y ensimismamiento, frivolidad y relaciones de objeto, adicción a la nada, compulsión de no ser.

La misma soledad llama a la comunión. Sólo el amor cura, sólo en él hay auténtica felicidad y plenitud, sólo la caritas 'es', tiene ser verdaderamente: nada la vanitas del mundo, remedo de apariencias y reflejos. Pero librarse de la habituación viciosa o la persuasión global (que invita una y otra vez a la deshumanización) requiere un esfuerzo considerable para vencer, con voluntad virtuosa, los impasses del desarrollo psicológico.