No sólo nuestros contemporáneos nos provocan diversas emociones y actitudes, también nos relacionamos y encontramos de una manera particular con las personas de otros siglos. Sin importar si han fallecido, por muy antiguos que sean, en sus obras, en las representaciones que hay de ellos, en nuestros recuerdos o en cualquier cosa que hayan dejado a su paso, se hacen presentes de una manera especial. Nos enfrentamos a sus rasgos -no sólo morales sino hasta los físicos- con nuestras pasiones. Así, pueden parecernos antipáticos o tan cercanos como un amigo o hermano.
Así, puedo hablar de una relación interpersonal con Marcelino Champagnat. De algún modo, se atravesó en mi camino, yo no lo buscaba, es más, de entrada me resistí a conocerlo, a causa de diferentes circunstancias de mi existencia.
Pero ahí estaba su rostro, cerca, como sus palabras que de pronto se hacían presentes. No había de otra: tenía por destino que conocer más sobre su persona. Un grato descubrimiento.
martes, 20 de mayo de 2008
lunes, 19 de mayo de 2008
Toda una vida
Toda una vida cultivando fama, acumulando fortunas, construyendo mansiones: Toda una pérdida de tiempo, tan sólo eran castillos en el aire, figuras en la arena dócil de una playa cualquiera.
Sólo el benevolente aprovechó. Sólo el humilde no malgastó su tiempo. Sólo el sabio no se perdió entre las sombras [que acechan el viaje de la vida].
Sólo el benevolente aprovechó. Sólo el humilde no malgastó su tiempo. Sólo el sabio no se perdió entre las sombras [que acechan el viaje de la vida].
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viernes, 16 de mayo de 2008
Oceáno Pacífico

Otra vez mis pies en la arena y el mar frente a mí, con toda su imponente musicalidad, sin olvidar el ritmo perfecto de sus breves pero infinitos movimientos.
Impacto terapéutico de toda contemplación del mar. Como si su presencia cercana, o su belleza, moviera o invitara a la salud del alma.
El mar también es imagen de la inmensa y profundísima vastedad de la vida interior.
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jueves, 15 de mayo de 2008
Cuánto tiempo lejos
Cuánto tiempo lejos, cuántas horas me fui de ti, cuánta amargura y necedad.
Cuántos días sin consuelo que aún pesan: aún cargo las heridas de mi esclavitud.
Sólo el perdón como siempre, lavará las más terribles huellas de nuestro error.
Cuántos días sin consuelo que aún pesan: aún cargo las heridas de mi esclavitud.
Sólo el perdón como siempre, lavará las más terribles huellas de nuestro error.
sábado, 26 de abril de 2008
Lágrimas de oro
Mientras manejo por la acostumbrada carretera panamericana, por el otro carril una vieja camioneta de redilas cargada de paja. Mientras pasa frente a mí, la radio toca: "Tú no tienes la culpa mi amor/ que el mundo esté tan feo/ tú no tienes la culpa mi amor/ de tanto tiroteo".
Esas camionetas siempre me han parecido la versión actual del típico carro de paja que se pintaba para representar la vanidad del mundo, donde toda su gloria es nada, vil paja: vanitas vanitatum, et omnia vanitas...
Las curvas de siempre en esta carretera oaxaqueña, la canción continúa: "Va por la calle llorando/ lágrimas de oro". En mi mente la imagen de una pequeña niña con sus mejillas adornadas por delicadas y resplandecientes lágrimas de oro... La niña, imagen del alma, frente a un mundo enemigo de la verdad y la inocencia.
Inevitable pensar en esas palabras del Nazareno: "Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a Mí antes que a vosotros"

(Escultura "Esfera con esfera" en el Vaticano, del artista A. Pomodoro)
Esas camionetas siempre me han parecido la versión actual del típico carro de paja que se pintaba para representar la vanidad del mundo, donde toda su gloria es nada, vil paja: vanitas vanitatum, et omnia vanitas...
Las curvas de siempre en esta carretera oaxaqueña, la canción continúa: "Va por la calle llorando/ lágrimas de oro". En mi mente la imagen de una pequeña niña con sus mejillas adornadas por delicadas y resplandecientes lágrimas de oro... La niña, imagen del alma, frente a un mundo enemigo de la verdad y la inocencia.
Inevitable pensar en esas palabras del Nazareno: "Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a Mí antes que a vosotros"

(Escultura "Esfera con esfera" en el Vaticano, del artista A. Pomodoro)
sábado, 19 de abril de 2008
En el ombligo de la luna
La misma luna, el mismo sol,
la misma presencia ubicua de Dios,
esperamos bajo la misma luz de vida.
Después de varios años volver a Santa Fe, pasear por Reforma, admirar una exposición de fotos sobre la famosa representación de la Pasíón en Ixtapalapa, comentar la belleza de la noche desde una luminosa avenida, simplemente convencerme que amo en verdad las calles de esta mi Ciudad de México.
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viernes, 18 de abril de 2008
jueves, 17 de abril de 2008
El caminante contemplativo
Como un niño sonriendo ante las nubes, conmovido.
Como un Buda sufriendo compasivo la muerte de un pequeño insecto.
Como un Poverello amando y bendiciendo flores y arbustos a su paso.
Como un Buda sufriendo compasivo la muerte de un pequeño insecto.
Como un Poverello amando y bendiciendo flores y arbustos a su paso.
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jueves, 10 de abril de 2008
¡Viva Dios!
Viva Dios (o Dramática alabanza de un corazón apasionado)
No olvidaré nunca cómo ese hombre, ese artista, ese corazón indómito y vehemente, entre el furor de una intensa e inusual plática de teología, bajo la nube de humos de un ambiente bohemio, de súbito, con toda la fuerza y el entusiasmo de su carácter apasionado y hasta brutal, sin escrúpulos ni diques, desde el teatro de su vida dramática, contra las expectativas de todos, conmovido hasta las entrañas, inspirado hasta las lágrimas, gritó:
-¡Viva Dios!, ¡Viva Dios!, ¡Viva Dios!
No olvidaré nunca cómo ese hombre, ese artista, ese corazón indómito y vehemente, entre el furor de una intensa e inusual plática de teología, bajo la nube de humos de un ambiente bohemio, de súbito, con toda la fuerza y el entusiasmo de su carácter apasionado y hasta brutal, sin escrúpulos ni diques, desde el teatro de su vida dramática, contra las expectativas de todos, conmovido hasta las entrañas, inspirado hasta las lágrimas, gritó:
-¡Viva Dios!, ¡Viva Dios!, ¡Viva Dios!
domingo, 30 de marzo de 2008
Domingo de Misericordia
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jueves, 27 de marzo de 2008
En la pobreza y en la riqueza
En la pobreza, imploró, sufrió la gravedad de carecer hasta de lo necesario.
En la saciedad comprobó que la abundancia no es la felicidad.
Cuánto tiempo perdido había gastado entretenido con cualquier mundana bagatela...
Pero todo se trataba de Dios -pensó al final de sus días.
De Él era toda la felicidad -concluyó entre lágrimas.
En la saciedad comprobó que la abundancia no es la felicidad.
Cuánto tiempo perdido había gastado entretenido con cualquier mundana bagatela...
Pero todo se trataba de Dios -pensó al final de sus días.
De Él era toda la felicidad -concluyó entre lágrimas.
miércoles, 26 de marzo de 2008
Fe de Penélope
Esperaba sentada en la mitad de la primavera, el sonido, la visión, o lo que le permitiera saber que Él ya llegaba. Virtud de Penélope en una cristiana americana del siglo XXI, que sabe soportar a fuerza de confianza y constancia.
Daba gracias a la vida aun en estos tiempos en que se hacinan cadáveres encima de urbanas conciencias, daba gracias aun teniendo que soñar bajo las constantes amenazas y alarmas de una guerra tibia, daba gracias a Dios por la vida aun llorando el sufrimiento de sus pequeños. No olvidaba nunca el amor de Dios, aun entre graves carencias y miseria material.
Cobijada por el manto de la noche, esperaba con aflicción y desconsuelo, implorando Su llegada con lamentos y sollozos. De día esperaba tejiendo alegrías y consuelos para sus seres queridos.
Daba gracias a la vida aun en estos tiempos en que se hacinan cadáveres encima de urbanas conciencias, daba gracias aun teniendo que soñar bajo las constantes amenazas y alarmas de una guerra tibia, daba gracias a Dios por la vida aun llorando el sufrimiento de sus pequeños. No olvidaba nunca el amor de Dios, aun entre graves carencias y miseria material.
Cobijada por el manto de la noche, esperaba con aflicción y desconsuelo, implorando Su llegada con lamentos y sollozos. De día esperaba tejiendo alegrías y consuelos para sus seres queridos.

lunes, 24 de marzo de 2008
Tío Beto
Hoy recuerdo a mi tío Beto, Alberto Fernández, que ha sido, sin duda, y por muchas razones, mi tío más querido e importante. Fue mi padrino de bautizo; su esposa, mi madrina; sus hijos, mis compañeros de juegos. En mi infancia, era prácticamente mi único tío, los demás me daban cierto miedo o recelo, los sentía ajenos y evitaba todo trato con ellos.
Es inevitable recordar el final de su vida, en que soportó valerosamente una cruel enfermedad que cargaba encima, acercándose más a Dios, y más que nunca en su vida. Su fe tan viva le permitíó enfrentar los días grises con calma y contento, que compartía con la familia, contagiando a sus más cercanos de esa mística alegría del alma, esa luz inocultable en los ojos de quien se ha reencontrado con Dios: hoy hasta recordamos esos tiempos como felices.
Su enfermedad fue un calvario que prefiero no describir. Pero por eso mismo también creemos que tuvo tiempo suficiente para saldar todo tipo de cuentas con el Creador.
Su velorio me impresionó mucho, no sólo por las emociones encontradas de todo luto, sobretodo cuando es tan cercano, sino por el cálido ambiente que reinaba en el lugar. No recuerdo estar presente en otro velorio con tanta gente. Así de querido era en la ciudad de Oaxaca. Dios lo guarde.
Es inevitable recordar el final de su vida, en que soportó valerosamente una cruel enfermedad que cargaba encima, acercándose más a Dios, y más que nunca en su vida. Su fe tan viva le permitíó enfrentar los días grises con calma y contento, que compartía con la familia, contagiando a sus más cercanos de esa mística alegría del alma, esa luz inocultable en los ojos de quien se ha reencontrado con Dios: hoy hasta recordamos esos tiempos como felices.
Su enfermedad fue un calvario que prefiero no describir. Pero por eso mismo también creemos que tuvo tiempo suficiente para saldar todo tipo de cuentas con el Creador.
Su velorio me impresionó mucho, no sólo por las emociones encontradas de todo luto, sobretodo cuando es tan cercano, sino por el cálido ambiente que reinaba en el lugar. No recuerdo estar presente en otro velorio con tanta gente. Así de querido era en la ciudad de Oaxaca. Dios lo guarde.
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Resurrección de la Palabra
La palabra "resurrección" había muerto, o al menos eso parecía. No se escuchaba en las plazas ni en los teatros, y hasta se dejaba de oir en las casas. Vocablo que sonaba sin ser escuchado, como ruido de fondo, no tenía sentido ni significación. Entonces otra palabra pretendía devorar todo vocabulario: "muerte". ¿Y quién puede entender algo sin la vida de la palabra, quién puede vivir sin entender nada?
Era la Palabra misma, olvidada por necedad humana, la que hacía falta en cada voz. Era también herencia de una Eva y un Adán, que por vana ciencia habían perdido la sabiduría de la vida edénica. Por eso la resurreción a nada sonaba, o sonaba a cuento chino, artificio de mago de fiestas, hechizo fallido, invento de payaso o retórica de merolico. Ah, pobres hombres que habíamos olvidado la verdad y el sentido de las palabras, seducidos por ideologías necrófilas y filosofías huecas, con su olvido habíamos perdido también la propia vida: nosotros éramos los cuentos chinos, los artificios de magos, la retórica del merolico.
La Palabra misma tuvo que encarnarse para liberarnos de las ataduras que ensordecían nuestros espíritus. La Palabra se encarnó, murió y resucitó para dar vida plena a quienes hoy ya escuchan: Resurrección...
Era la Palabra misma, olvidada por necedad humana, la que hacía falta en cada voz. Era también herencia de una Eva y un Adán, que por vana ciencia habían perdido la sabiduría de la vida edénica. Por eso la resurreción a nada sonaba, o sonaba a cuento chino, artificio de mago de fiestas, hechizo fallido, invento de payaso o retórica de merolico. Ah, pobres hombres que habíamos olvidado la verdad y el sentido de las palabras, seducidos por ideologías necrófilas y filosofías huecas, con su olvido habíamos perdido también la propia vida: nosotros éramos los cuentos chinos, los artificios de magos, la retórica del merolico.
La Palabra misma tuvo que encarnarse para liberarnos de las ataduras que ensordecían nuestros espíritus. La Palabra se encarnó, murió y resucitó para dar vida plena a quienes hoy ya escuchan: Resurrección...
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jueves, 13 de marzo de 2008
Cioran, mi hermano
Cuánto le debo a Cioran. Cuánto dulce gozo recibí de sus amargas letras, a manera de medicina recetada sabiamente. Su estilo de algún modo pervive en mí, aunque nuestros espíritus sean tan diferentes, tantas veces incompatibles (v. g.: aborrezco su histérica especulación contra San Pablo). Me contagió su apasionamiento por la literatura, me sentí emparentado con su "obsesión" por Dios (los dos no podemos dejar de pensar en Él). Aunque Cioran negara a Dios, declarándose ateo y descreído, siempre volvía, una y otra vez Dios se hacía presente en sus líneas.Otra cosa hemos compartido, además de múltiples lecturas: nos tocó sufrir la acedía del siglo veinte (Gracias a Dios que he podido vivir un veintiuno con fe y esperanza, y en gran medida, por justicia hay que decirlo, gracias al grandísimo poeta Wojtyla).
Por supuesto, mis libros favoritos de su bibliografía son también los primeros que leí de él: "La caída en el tiempo", "De lágrimas y de santos" e "Historia y utopía".
Si no me falla la memoria, comencé a leer a Cioran en 1998, hace diez años ya. Fue una de las varias lecturas que me recomendó Morgan, un amigo de Sabina. Me escribió una lista de autores en una servilleta, en medio de una fiesta: una breve plática que cambió mi vida, por las recomendaciones y por el diálogo tan fructífero.
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miércoles, 5 de marzo de 2008
lunes, 25 de febrero de 2008
Una experiencia que invita a la conversión
En un día de accidentes, una carretera, dos autos que juegan con su vida por velocidad, varios litros de diesel sobre el asfalto en una curva difícil, totalmente inesperada: el suelo parece moverse, las llantas ya no obedecen, todo es tan rápido que hay poco tiempo para reaccionar, aun con buenos reflejos, aun con larga experiencia en el volante. Con su rosario la Virgen compasiva interviene: no hay heridos, tan sólo autos que han salido de la línea. Lo que queda es una fe más firme: ama más quien más siente el perdón. Una experiencia que invita a la conversión.
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domingo, 24 de febrero de 2008
Un domingo
Hoy mi vida ordinaria se coloreó con un matiz extraordinario.
Un domingo nunca es “otro domingo más”, cada domingo es día de Dios.
Un domingo nunca es “otro domingo más”, cada domingo es día de Dios.
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martes, 19 de febrero de 2008
Dios nunca muere
Muere el sol en los montes
con la luz que agoniza,
pues la vida en su prisa
nos conduce a morir.
Pero no importa saber
que voy a tener el mismo final,
porque me queda el consuelo
que Dios nunca morirá.
Voy a dejar las cosas que amé,
la tierra ideal que me vio nacer,
pero sé que después habré de gozar
la dicha y la paz que en Dios hallaré.
Sé que la vida empieza
en donde se piensa
que la realidad termina.
Sé que Dios nunca muere
y que se conmueve
del que busca su beatitud.
Sé que una nueva luz
habrá de alcanzar
nuestra soledad.
Y que todo aquel
que llega a morir
empieza a vivir una eternidad.
Muere el sol en los montes
con la luz que agoniza
pues la vida en su prisa
nos conduce a morir.
El pez por la boca muere, como Nietzsche y su vocinglero afán de callar el eco sonoro de la Presencia de Dios. Sí, el Dios omnipotente nunca morirá, Dios siempre es Vida y Resurreción. Tal es la certeza de mi pueblo oaxaqueño que ha hecho del "Dios nunca muere" su himno perpetuo e inmortal.
con la luz que agoniza,
pues la vida en su prisa
nos conduce a morir.
Pero no importa saber
que voy a tener el mismo final,
porque me queda el consuelo
que Dios nunca morirá.
Voy a dejar las cosas que amé,
la tierra ideal que me vio nacer,
pero sé que después habré de gozar
la dicha y la paz que en Dios hallaré.
Sé que la vida empieza
en donde se piensa
que la realidad termina.
Sé que Dios nunca muere
y que se conmueve
del que busca su beatitud.
Sé que una nueva luz
habrá de alcanzar
nuestra soledad.
Y que todo aquel
que llega a morir
empieza a vivir una eternidad.
Muere el sol en los montes
con la luz que agoniza
pues la vida en su prisa
nos conduce a morir.
El pez por la boca muere, como Nietzsche y su vocinglero afán de callar el eco sonoro de la Presencia de Dios. Sí, el Dios omnipotente nunca morirá, Dios siempre es Vida y Resurreción. Tal es la certeza de mi pueblo oaxaqueño que ha hecho del "Dios nunca muere" su himno perpetuo e inmortal.
martes, 12 de febrero de 2008
La prédica de los titanes
Amanecía con una calma inusual, desconcertante como el ojo de un violento huracán. Súbitamente, la tierra se sacude con esa furia titánica que siempre tiene un dejo apocalíptico: 6.6 grados en la escala de Richter han bastado para provocar gritos, lágrimas y hasta arrepentimientos cuaresmales. Como en los primeros tiempos de la humanidad, la naturaleza nos interpela con sus exabruptos, su fuerza pavorosa por momentos ha sido más convincente que la fina y elocuente retórica de los santos predicadores.
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