tus ojos diamantinos, perfectos, de Dios benditos,
la castidad de tu alma, el candor de tu pureza,
el amor inmaculado se encarnó en tí, en tu faz
(El magnífico Louis Armstrong interpreta "When The Saints Go Marching In" al cierre de un concierto -le gustaba terminar sus presentaciones con esta canción- hace cincuenta años en Stuttgart, Alemania)