martes, 3 de febrero de 2009

Sueño profundo

I.

Con gran emoción, pero con cierto luto, partimos de Tierra Santa rumbo al aeropuerto de Frankfurt. Quería conocer Frankfurt, pero teníamos apenas menos de dos horas: había que esperar dentro del aeropuerto para tomar el avión que nos llevaría a Barcelona. Aunque insistí, la prudencia se impuso. Ya en el segundo avión, volando hacia la tierra de Gaudí, me quedé dormido a los pocos minutos. Un sueño lúcido comienza: ahí sí logro salir del aeropuerto, el clima está nublado y un fabuloso ventarrón llega con violencia inesperada hasta elevarme por los aires rumbo a un sueño nuevo, más profundo, tan vívido que cuesta pensar que no sea realidad: sumergido en el fondo del mar, frente a mí los cardúmenes se agitan y bailan colmando mis ojos con la oceánica maravilla que sólo allí reposa.


II.

Han pasado nueve años y el sueño de los peces volvió a mí. Y pensar que había dudado, por el frío del agua, por cansancio, por simple comodidad. Sin muchas ganas me sumergí en las aguas del oceáno pacífico, en Huatulco. A los pocos metros, entre las rocas, encuentro unos bellos peces que me llevan a seguir buscando más adentro. Al poco tiempo de nadar, frente a mí cardúmenes completos me envuelven con su hermosa danza en el escenario inmejorable de corales y colores de ensueño, todo tan vívido que cuesta pensar que sea realidad.


nebel

viernes, 30 de enero de 2009

Dulzuras del trabajo cotidiano

Por muy difícil y esforzado, el trabajo honesto paga con sutiles pero generosas alegrías al final de la jornada. ¿Qué otra manera tenemos para enfrentar esta vida donde abundan los grises, el tedio y las desilusiones?

Sólo el amor y el trabajo pueden curar al hombre, repetía Freud. En eso radica toda psicoterapia.

domingo, 18 de enero de 2009

La Soledad

La ciudad de Oaxaca se vistió de fiesta para celebrar a su Madre celeste, Santa María de la Soledad. La gente peregrinó con ella rumbo al banquete eucarístico, arriba en el cerro que vigila la ciudad. Misa histórica, recordó el Arzobispo de Antequera, por los cien años de la coronación de la Reina de Oaxaca.

El auditorio Guelaguetza estaba repleto, la gente entusiasta resistía el rigor del sol, entre colores y dorados resplandores se alzaba la belleza del día, dominaba la gracia del santo espíritu desde el cerro colmado de fe, llenos de esperanza los cantos subían vigorosamente a los Cielos: era el coro de todo un pueblo clamando a Dios.

Santa María de La Soledad

jueves, 15 de enero de 2009

Bosque de espejos que cuida un castillo

Ventanales y vitrinas, espejos hasta en tus ojos de bella y broncínea doncella, bosque de reflejos y especulaciones que protegen la vida de un castillo sacro y perpetuo, en tu interior. Superficie de apariencias que cuidan la mística joya de perfección.

miércoles, 14 de enero de 2009

Rehilete que engaña la vista al girar

El rehilete -al igual que el cine o el video- engaña con un movimiento más veloz que nuestros ojos, para crear la ilusión que fascina y encanta a los niños.

Así también mi Ciudad de México -y el fantástico y colorido movimiento de su sarape veteado- que puede hacer tropezar a los desatentos e imprudentes contra un zumbante delirio.

martes, 13 de enero de 2009

Chinampa en un lago escondido

Nada entenderá sobre México quien ignore el lago que se ocultó debajo. La ciudad es un gran huerto flotante donde han brotado plazas y palacios.

Nada entenderá sobre los mexicanos quien ignore la profundidad de su psiquismo, las aguas ocultas por las chinampas aztecas que también sostienen la vida urbana del México contemporáneo.

domingo, 11 de enero de 2009

Mi ciudad

Fue durante esos años, cuando vivía en la Ciudad de México, cuando reviví. Después de años depresivos, comencé a ver las cosas de otro modo, pude enfrentar mejor los problemas del día a día. La vida universitaria fue de gran ayuda en la transformación que se fue madurando poco a poco en mí, hasta que algo definitivo sucedió en 1999: no había marcha atrás, sólo quedaba vivir y combatir.

Amo intensamente esta ciudad de mi juventud y de mi alumbramiento espiritual, por eso agradezco a Dios que me haya permitido volver aquí en estos días.

sábado, 10 de enero de 2009

Wirikuta

Desértico

Llegamos al desierto de Wirikuta en el día de los Santos Reyes. Al ocultarse el sol, tuvimos que sufrir un frío mayor al que habíamos imaginado: pero el frío también era una buena noticia, por lo menos no tendríamos un encuentro con serpientes y cascabeles. En la mañana, a la hora del amanecer, salimos rumbo a la reflexión y purificación que hasta aquí nos había traído. Entre las espinas y la rudeza desértica, vamos tres amigos avanzando en el místico desierto de San Luis Potosí. La tierra seca no impide el crecimiento de una buena cantidad de 'gobernadoras', yucas y cactáceas de todo tipo, aprovecho para tomar fotografías con la 40D que sí resiste la inclemencia del polvo.

Después de un rato caminando, podemos descansar bajo la sombra de un árbol. Veníamos viajando juntos pero hasta ahí nos reencontramos como amigos. La gracia de Dios, como brisa inesperada, se derrama: las palabras no suenan igual, las miradas tienen un brillo inusual, hasta el cielo ha sido tocado por este movimiento del Señor que ha escondido dones de amor y verdad aun debajo de las gobernadoras que dominan el lugar.

domingo, 4 de enero de 2009

Cactáceos

Los cactáceos son seres de luz y sólo nacen donde el sol cae pleno. Son el agua acumulada por el largo esfuerzo de la vida que se abre paso en condiciones de adversa sequedad. Son la victoria, el recuerdo. Son imagen del espíritu encarnado que se purifica y prepara en el ocre desértico de la existencia.

Cactácea

Cactácea

Lophophora williamsii

sábado, 3 de enero de 2009

Café por las mañanas

También fue en esos años universitarios en la Ciudad de México cuando adquirí la costumbre de tomar café en las mañanas, ahora veo mi taza con ojos de amor, ni recuerdo que hubo una época en que me parecía algo ajeno.

Para que llegara a ser mi compañero de viaje, hubo largo trecho. Primero, alguien me hablo de él, con gran entusiasmo y argumentos convincentes, todo un tratado académico sobre el café a cargo del genial catedrático Cristóbal Acevedo, bajo un método hermenéutico de investigación pero relatado poética y vivencialmente, con momentos cumbre de cotidianeidad absoluta: el fuego lento, el cuidado al servirse y al tomarse, la calma y hasta el espíritu que hay que tener para tomar un buen café.

Luego vino el simple hecho de tener diariamente la oportunidad de tomar el café expreso: me sedujo su carácter profundamente amargo y concentrado, algo infrecuente en la Oaxaca tradicional, donde se toma de la olla endulzado con panela o azúcar refinada, usualmente con vainilla. Es impresionante cuánto café se toma, por ejemplo, en el Istmo, pero casi siempre bajo este modo oaxaqueño.

Ahora mi café guarda sabores de esos tiempos felices de amanecer espiritual, y aromas de esperanza juvenil que habitan en los ascendentes y sutiles vapores de su calor de vida.

Realidad histórica

No diré más que Pero cuando trató el mismo tema. Cada año se encadena al siguiente, no hay "borrón y cuenta nueva", tan sólo una nueva oportunidad de perfeccionamiento a partir de la situación en que se ha terminado el ciclo anterior. Es vano postergar la virtud a la llegada de los inicios de ciclo, debe llevarse en todo tiempo y lugar, pues con más razón los propósitos de año nuevo que suelen hacerse deberían durar como realidades presentes -por lo menos- hasta el próximo diciembre...

jueves, 1 de enero de 2009

Nuevo esfuerzo

Hace un año comenzaba este ejercicio, en el primer día del año 2008, aunque en realidad el blog había sido concebido unas semanas antes en Argentina. Su gestación pasó por Ushuaia, El Calafate, Bariloche, Neuquén, Iguazú y, por supuesto, Buenos Aires. Sin los glaciares, sin la isla Victoria, sin el barrio de Boca, ninguna de estas letras hubieran conocido nacimiento. Ese país me regaló asombro y maravilla, y por tanto, reflexión y verdad; ahora la memoria exigía un nuevo esfuerzo: la bitácora de viaje...

Marcel - pasarela en Ushuaia

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Mozart y los cerros

Líneas en fuga ascienden con garbo como las notas de un violín que toca un allegro, hilando faldas gigantes de cerros ignotos, dibujando veredas, tramando sendas comunicantes o de sinuosas intenciones, recreando campos fértiles, llenos, que se tapizan con el frondoso verdor de la vida. Chispas de hojas, ritmo y armonía, estallidos arbóreos, y la redundancia sinfónica de pastos y arbustos que repiten sin agotar aún la inacabable y barroca manifestación vegetal.

Son ahora las líneas campos completos, parajes y rincones de roca. El mar de vida de gala ha vestido la ruda piel de la tierra. Se elevan riscos y cantiles, murmura el río, incesante, portador de la esencia vital de este paisaje serrano. Y entre los pequeños y engreídos picos que asoman sus pétreos mentones, se yerguen valerosos, como jades magníficos, los órganos, y su matemática pasión con que apuntan al firmamento. Sólo las nubes contemplan así la perfección de este movimiento de creación, embellecidas por el azul de querúbea joyería, que sin merecerlo siquiera, pueden nuestros ojos contemplar en un día como éste.

martes, 30 de diciembre de 2008

Nostalgia

La nostalgia hiere con la imaginación y tienta con la memoria.

En el presente tocan y quieren morar los errores pasados, Dios nos libre de regresos insensatos.

Sólo el amor alegre es nuevo y actual, la tristeza nació caduca y obsoleta.

La tristeza de la falta, asumida o no, reconocida o no; pues la falta hurta la alegría junto con el brillo virgen de los ojos inocentes.

lunes, 22 de diciembre de 2008

De la enfermedad mental (fragmento)


Compulsión. La impostura del fracaso. Autosabotaje. Repetición, manía, miedo a la felicidad. Mucho olvido, faltas acumuladas, polvo y ollín, desorden. Aguijón insistente esta obsesión que hiere con armas fantasmales. Corazón abrumado entre sentimientos híbridos y pensamientos encontrados. Pero, ¿quién no lleva una cruz...?

domingo, 21 de diciembre de 2008

Tiempo navideño

Sería más políticamente correcto hablar de 'felices fiestas' o del 'espíritu de la navidad'. Pero no, prefiero recordar que la navidad tiene como centro a Cristo, el misterio del Logos que ha irrumpido en la historia desde Belén, el día en que se anunciaba la victoria del Sol sobre la noche.

Jesús de Nazareth, el hombre que bastó para dividir la historia en dos y revolucionar la vida humana desde sus cimientos.

¿Qué Rey tan poderoso se conoce, que continúe reinando las conciencias de su rebaño a través de los siglos, milenios después de su muerte?

sábado, 6 de diciembre de 2008

Horas de oficinas

Horas gastadas en oficinas, gestiones, peritos, llamadas telefónicas. Negociaciones, disgustos, acuerdos. Relojes, bolígrafos, credenciales, estacionamientos, teclados, documentos oficiales. Pisos comunes, de pasos acostumbrados. Escaleras de edificios, traslados, la gente no para.

Sólo hay una pausa, una nota de silencio, una quietud enmedio del devenir laboral de la vida citadina y cotidiana: el alma de paz que por la solidez de sus raíces no es llevada por el ánimo de los vientos...

Ese infante de mirada alegre, ese hombre pobre, ese abuelo que ya raya los cien; sólo ellos parecían conscientes, entendidos, sin engancharse en delirios o paranoias.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Padre Fortea

"Tengo algunas cosas más que decir del Padre Fortea" diré entonces, y me dispondré a contar a mis nietos que lo vi en México, que de él recibí bendición, que enriqueció mi fe y sin duda que hasta exorcizó no sé cuántos ni cuáles demonios que llevaban años parasitando en mi psique, sólo sé que pude captar la diferencia.

"Que Dios bendiga al Padre Fortea", repetiré entonces una vez más.

Padre Fortea

sábado, 22 de noviembre de 2008

La calma y el silencio

Hasta las musas habían descendido a la tierra de los mortales, atraídas por las palpitaciones de ese pobre y humano corazón, hasta ellas, esparciendo flores y cantos por doquier. Había nacido una ilusión de amor. Las cosas no se veían ya igual, había emergido un oasis de quietud en medio del ágora, arriba, los cielos abiertos cedían el paso a la luz ardiente que derramaba el carro alado de Apolo y que como gracia divina resplandecía sobre todos. La calma fue tal, el silencio tan profundo, que fue entonces cuando la música del Olimpo alcanzó a escucharse en estos territorios aciagos.

Animación - Apolo Liceo

martes, 11 de noviembre de 2008

Isla de Inercia

Ya ni podía recordar que cuando llegó a esta isla, fue por la búsqueda desesperada que motivaba su odisea: volver a su hogar bienamado. Pero desde que sucumbió ante los hechizos de Inercia -bruja siempre muelle y comodina, comenzó a palidecer el motivo de su lucha cotidiana...

Cuando no era una enfermedad, eran las ocupaciones urgentes e inmediatas, o el mal tiempo, o las probabilidades, pero le pareció por años que nunca era un buen momento para reanudar su viaje.

Fue entonces cuando comenzó a recurrir a supersticiones, que le permitían la 'prudencia' de no partir, 'es martes', 'ayer vi no sé qué ave', 'las estrellas no están en su mejor disposición', 'no puede ser una coincidencia'.

Cuando ya no le servían más las cábalas, optó por motivos científicos: 'con lo cual queda demostrado que la no navegación es menos riesgosa', 'los datos analizados arrojan la conclusión de que no es conveniente embarcarse', e incluso llegó a esgrimir el argumento de que 'ni siquiera está comprobada la existencia de mi hogar'.

Un buen día, jugando embebido como un niño con un animalejo, que casi mata por el juego mismo, se vió confrontado por la necesidad de esforzarse para poder salvarlo. Así que tomó valor para hacer algo al respecto y ayudó a su infeliz mascota.

Sintió la mirada, o la presencia de alguien, y volteó: era la hechicera que se veía debilitada. Entendió entonces que habría manera de vencer a esa mujer inmunda que lo tenía prisionero, pero que no sería fácil.

¿La clave estaba en el esfuerzo, en el juego infantil, o en el amor? se preguntó. Comenzó a reflexionar y vio frente a él como hasta los cielos se despejaban dejando paso al majestuoso astro que brillaba como sólo en el trópico. Ese sol regio le recordó los colores y la dicha de su hogar, al mismo tiempo que iluminó la mansión de la bruja dejando ver toda la fealdad e inmundicia de esa isla.

No tuvo que pasar más tiempo: volvió a navegar.